Has vuelto a las andadas. Vuelves a ser la misma chica que tenía por compañeras botellas de Jack Daniel’s, noches de fiesta interminables y cualquier canción que se pudiera bailar. La chica que no se comprendía ni a sí misma. Vuelves a ser la que llegaba a casa de madrugada con los tacones en la mano, el pintalabios fuera de lugar y las medias rotas a mordiscos. Esa que necesitaba un cigarro para evadirse del mundo y dos chutes de felicidad para poder volver a él. Vuelves a ser la chica que no tenía miedo de que la vida fuese a doscientos kilómetros por hora porque siempre pensó que algún día tendría que parar. Vuelves a ser ella, la que se inventó el mundo perfecto en las nubes pero siempre tuvo los pies en la tierra. Pero cariño siento decirte que aunque vuelvas a las andadas nada será como antes, porque ahí están las penas que intentaste ahogar en alcohol, intactas, más fuertes que nunca, preparadas para romperte el corazón a la primera de cambio, preparadas para recordarte que estás viva.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Sweets 16 Verdaderosa! :)
Buenos días Princesa, no se si te gustará mi regalo, son unas cuantas sonrisas y algunos momentos por compartir, aunque si no te gusta no pasa nada, siempre le puedes cambiar. Te le puedo cambiar por unas cuantas miradas a escondidas y algún que otro amanecer a tu lado. O quizás por unos cuantos deseos a alguna estrella fugaz pasajera y algún que otro sueño prácticamente imposible. Lo podría cambiar por una fiesta, una noche de locura y alguna que otra copa de más contigo, y si sigue sin convencerte, te lo podría envolver en miles de abrazos y besos.
Puede que lo mejor sea que te regale más de un millón de días con risas a mi lado, con miradas cómplices, con gilipolleces que nos hacen felices, con locuras improvisadas, con apuestas sobre la mesa y más de un centenar de sueños por cumplir.
Aunque si lo que de verdad quieres es la Luna, tan solo dímelo, y te prometo que esta misma noche te la bajo del cielo.
Puede que lo mejor sea que te regale más de un millón de días con risas a mi lado, con miradas cómplices, con gilipolleces que nos hacen felices, con locuras improvisadas, con apuestas sobre la mesa y más de un centenar de sueños por cumplir.
Aunque si lo que de verdad quieres es la Luna, tan solo dímelo, y te prometo que esta misma noche te la bajo del cielo.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Dejar volar libremente a los sentimientos es peligroso. Pueden caer desde alturas muy elevadas.
Y caes de bruces contra el suelo. Después de todo lo que te costó construir ese mundo en las nubes a base de sueños, sonrisas y deseos cumplidos, se te ha derrumbado. Y no sabes si es por la impotencia de no ser capaz de volver a soñar tanto y tan alto como para volver a la rutina en las alturas o por el hecho de que sea una simple ráfaga de viento lo que ha acabado con todo, pero no puedes más. Y vuelven todos aquellos recuerdos que abandonaste en tierra cuando decidiste mudarte a las nubes, y duelen los besos que diste a la persona equivocada y mueren todas las sonrisas que regalaste por regalar. Y entonces caes en la cuenta de que no echabas nada de menos desde ahí arriba y te derrumbas al pensar que no volverás a subir. Pero tranquila, porque lo bueno de los sueños es que se pueden reinventar.
jueves, 10 de noviembre de 2011
¿Sabes que eres mi jodida tormenta preferida?
-¿Sabes? Ella era un verdadero huracán.
+Y ahora viene cuando me dices la chorrada esa de que puso patas arriba tu vida ¿no?
-¿Mi vida? Si solo hubiese sido la mía tan solo te diría que fue una fuerte tempestad.
+¿Entonces por qué dices que fue un huracán?
-Lo digo porque cuando sonreía no lo hacía de lado y disimuladamente si no que lo hacía de oreja a oreja. Cuando se reía medio mundo se enteraba de que lo estaba haciendo, y tengo que admitir que siempre lo hacía en el momento menos oportuno, pero nunca la importó. Si en vez de ir saltando de lado a lado, caminaba, te aseguro que tenía un mal día. Era lo más cabezota que te puedas imaginar, si se le metía entre ceja y ceja que tenía que hacerte reír era capaz de acabar tirada en el suelo haciéndote cosquillas con tal de conseguirlo. Era la persona más vaga que te pudieras echar a la cara, pero si tenía que recorrer medio mundo por ellas, no dudes que lo haría. Ella era rara, pero siempre fue feliz. Le encontraba el lado positivo a todo y siempre vivía al límite. Siempre improvisó, nunca le gustó pensar en el futuro. Tenía claro que si lo intentabas con muchas ganas, serías capaz de volar. Ella siempre estuvo segura de sí misma. Digo que fue un huracán porque no puso patas arriba mi vida, puso la mía y la de todas las personas que la vieron alguna vez sonreír.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Felices 17 Penca! :)
Y allí estaba ella, con esa sonrisa despampanante y esa mirada que te desarmaba en menos de un segundo. Con esa puta risa contagiosa de una niña pequeña a la que los problemas le vienen grandes y los vestidos de princesa se le quedan pequeños, pero que sigue siendo feliz. Ella estaba allí pero yo juraría que en realidad estaba perdida entre recuerdos inolvidables de noches mágicas, debían ser unos buenos recuerdos porque se reía sola, de felicidad, de entusiasmo, de alegría. Nadie la dijo nunca que la vida fuese fácil pero allí estaba ella otro año más, intentando ser feliz, pidiendo un deseo tal vez con pocas probabilidades de cumplirse, pero nunca imposible. Se la veía radiante, como si en esos momentos le importaran una mierda los problemas y hubiese tirado sus miedos por el balcón. Se la veía soñadora, puedo asegurar que por lo que vi en su mirada en ese momento hubiese creído hasta en las hadas madrinas y los príncipes azules otra vez, aunque no sé si alguna vez los olvidó. Ella estaba allí, barajando la cantidad de deseos que podía pedir, podría haber pedido la Luna, ser miss universo, un príncipe azul con castillo incluido, no perder a sus amigas nunca, vivir en las nubes, un viaje por el mundo, un puñado de estrellas, amaneceres en París, la inmortalidad.. Podría haber pedido todo y más, hasta lo improbable, pero en vez de eso lo único que pidió fue seguir como hasta ahora, como siempre, con esas pequeñas dosis de felicidad diaria que hacían que esta puta vida le resultase más fácil.
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