La ve reírse y sabe que tiene a la puta primavera
encerrada es su sonrisa, pero no le importa, porque él la tiene a ella enredada
entre las sábanas. Y la mira a los ojos y está seguro de que nada más verlos
perdió la cabeza y no tiene interés en encontrarla. Que ella es complicada,
pero al final siempre hace que todo sea más fácil, que es capaz de calarte
hasta los huesos pero que también puede romperte el corazón. Que él pierde el
culo cada vez que ella le regala un “te quiero”. Que aunque crea que ella es
una apuesta a un “todo o nada” en realidad la tiene ganada desde la primera vez
que la besó.
domingo, 14 de octubre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
La única relación estable que tiene es con la nicotina, y el único fondo que toca es el del vaso.
Amor del barato, del de luces de neón y bares de
carretera. De ese que quema la garganta más que los tequilas, cuando lo que
quieres es pronunciar un “te quiero”. Pintalabios rojo channel para dejar
huella. Días largos y besos guarros entre caricias con las que intenta ganarle
la batalla al jodido invierno. Sonrisas más desgastadas que sus tacones cuando
vuelve los domingos de madrugada. Una cama vacía y unas sábanas frías que se niegan a olvidar.
Amor del barato, de ese que cala hasta los huesos, y que
al final, te acaba jodiendo el corazón.
Los amores se apagan, nos dejan arañazos.
Se quedó con el corazón más roto que las medias que
llevaba aquel sábado noche que se encontraron. Y es que las despedidas duelen,
pero más duele saber que los recuerdos te arañan día a día y que las sonrisas
siguen calando hasta los huesos, aunque no joden tanto como saber que sus besos
eran de alquiler. Tantas noches de verano regalándole caricias que al final ha
llegado el puto invierno y la ha congelado el corazón.
jueves, 4 de octubre de 2012
Te dijeron que frenases y pegaste la hostia de tu vida, pero tranquila pequeña, las heridas se acaban curando.
Y es que por mucho que intentes frenar despacio te darás
la hostia con el primero que te pare los pies, porque es así, llevas toda tu
vida corriendo a ningún lugar, huyendo sin saber de qué, a doscientos por hora,
sin frenos y sin límites. Pero tranquila pequeña, que las heridas se acaban
curando con el sabor de sus besos. Que la hostia duele hasta los huesos pero te
prometo que merece la pena por verle sonreír. Que sé que te has jurado mil
veces no apostarte el culo por alguien que no lo haría por ti, pero siento
decirte que esta vez todavía no has apostado y ya estás jodidamente perdida.
lunes, 1 de octubre de 2012
Andadas que no valen nada.
Hace tiempo que ya no te echo de menos y afortunadamente
mi cama ya no huele a ti. Dicen que el tiempo hace el olvido y para mi suerte
mi reloj avanza a doscientos por hora sin parar ni un segundo, no vaya a ser
que mi boca empiece a necesitar el sabor de tus besos y mis manos recuerden las
caricias que trazaba por tu piel. Y es que nunca me gustaron las despedidas y no sé si
lo sabías y por eso te largaste sin ni si quiera dedicarme un mísero adiós.
Pero, ¿sabes? A veces lo prefiero, lo de volver a las andadas me gustaba, pero
tú empezabas a cansar.
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