viernes, 16 de noviembre de 2012

Fuiste tú quien decidió largarse a la primera de cambio y por la puerta de atrás.



Mírala, ya no te necesita, no te echa de menos. Aunque tuvo que chocarse con un muro imposible de atravesar a doscientos por hora, se dio cuenta de que con príncipes tan capullos como tú merece más la pena ser la bruja mala o incluso el lobo feroz. Mírala haciéndole la competencia al sol con esa jodida sonrisa que volvería loco hasta al más cuerdo. Mírala pisando fuerte, declarando la guerra a cualquiera que intente hacerla daño y comiéndose las noches a base de otros besos que no sean los tuyos.
Mírala ser feliz a su manera, sin reglas, sin prisas, sin ti.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Quizás el amor no es algo que te ocurre, quizás sea algo que tú escoges.


Puede que el amor sea como esa sensación que te paraliza el cuerpo cuando estás al borde de un precipicio y piensas que pasaría si decidieses saltar, o como ese nudo en el estómago cuando llega el 14 de Febrero y tú estas sola frente al televisor viendo cualquier película cutre de amor. Puede que el amor sea como ese leve mareo cuando te levantas rápido, o como el cosquilleo en los pies que te da pensar que es Noviembre y esta vez estás tú sola contra el jodido invierno. Puede que el amor sea absurdo, o quizás loco. Puede que sea todo lo que nosotros queramos, desde el mejor cosquilleo que acaba en una sonrisa hasta la certeza de saber que has saltado desde un rascacielos sin paracaídas.
Porque puede ser muchas cosas, pero lo que está claro es que el amor es una decisión, la decisión de jugártelo todo por alguien que esperas que haga lo mismo, sin la certeza de si estará ahí para saltar contigo al vacío, o la decisión de coger la puerta y largarte a la primera de cambio, cuando las razones ilógicas para quedarte pesan más que los argumentos cuerdos para irte.


sábado, 10 de noviembre de 2012

Otra vez bajamos a segunda, amor.


Que yo estoy aquí, al pie del cañón, pero tú estás a años luz, perdido entre recuerdos que calan hasta los huesos y caricias baratas. Y lo siento si siempre he sido de arriesgarlo todo en apuestas sin fundamento y esta vez lo único que quiero es que alguien se la juegue por mí. Que aunque he perdido el doble de veces de las que he ganado nunca me ha dolido tanto a quemarropa el corazón como cada vez que mi sexto sentido me grita que esta vez lo tengo todo perdido contigo, por muchos argumentos que tenga para ganar. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

I was over, until you kissed my lips and you saved me.

No sé si vamos por el camino correcto o hace ya bastante que perdimos el norte. Si te digo la verdad, no me importa demostrarte que me queda todavía un mínimo de cordura para prometerte que voy a estar ahí, al filo del precipicio cada vez que creas que vas a caer. Que no sé si nos merecemos esto o es más de lo que necesitamos, más de lo que cualquiera habría dado por nosotros, pero no me importa. Y es que yo era de jugarme la boca en apuestas de alto riesgo que ya había perdido antes incluso de apostar, de ir perdiendo la vergüenza copa a copa y de ir recuperando el orgullo beso a beso; y tú eras más de tener los pies en la tierra, aunque en el fondo estuvieses deseando soñar. Así que no me importa si hemos perdido el norte, total, yo llevo perdida en tu mirada desde el primer beso y tú en el filo de mis labios desde la primera vez que te sonreí.


jueves, 1 de noviembre de 2012

Ellos eran más de echarlo a suertes que de darlo todo por perdido.



Y se comían a besos en medio de la calle mientras la lluvia de un Noviembre frío los calaba hasta los huesos, pero no los importaba, porque estaban perdidos en cualquier lugar lejano planeando cómo sacarse las sonrisas a cosquillas cuando todo fuera mal y cómo declararse la guerra con miradas de esas que los hacían acabar perdidos entre las sábanas. Y es que siempre que estaban juntos preferían escapar, deshacerse del mundo, buscar la locura en cualquier lugar. Dicen que los amores locos nunca acaban bien y que lo único que dejan son las cicatrices más perfectas y más dolorosas que jamás podremos borrar, pero ellos siempre fueron de apostar a un “todo o nada” y habrían preferido que los recuerdos apareciesen por sorpresa cada puto Noviembre para recordarles que ya no estaban juntos a haber salido corriendo en dirección contraria cuando empezaron a quererse más de la cuenta.