miércoles, 15 de mayo de 2013

Felices 18!!

Y ya van dieciocho velas sopladas desde aquel 15 de mayo de 1995.

Hoy no vas a escribir tú, hoy deja que escriban por ti, te mereces una sorpresa así.
Y es que  llevas ya muchas entradas escritas,muchos textos, muchos versos, muchas palabras que llegan al corazón de cada una de las más de 45.000 personas que han visitado y leído este blog.
Este blog que es una parte más de ti, que  utilizas para eliminar el estrés del día a día, del instituto, de segundo de bachillerato que tanto tiempo te está quitando para escribir aquí. Este blog que te sirve para desconectar y expresarte.


Hoy, 15 de mayo es tu día, tu cumpleaños, pero también hoy hace un año que nos dimos nuestro primer beso, algo que será inolvidable.
Ese beso que nos dimos el día 15 pero que  todos sabemos que venía de antes, venía de ese 18 de febrero de 2012 cuando te conocí en aquella cena de Roma.
Y que cosas tendrá la vida que tuvimos que coincidir en aquel viaje, en aquella cena a la cual te presentaste tarde y en la que te quedaste sin sitio y tuvieron que sentarnos juntos, uno frente el otro.
Bendita cabeza loca la tuya, bendita hora en la que llegaste tarde y te quedaste sin sitio, ahí comenzó todo, cuando apareciste de la nada, con la mejor de tus sonrisas, esa que me caló tan hondo y que no olvidaré jamás.
Pasaron los días y todo comenzó a forjarse, comenzaron nuestras conversaciones, esas que duraban hasta la madrugada y en la que perdíamos inocentemente la noción del tiempo, pequeños detalles que agrandaban nuestros sentimientos y así fue como casi sin darnos cuenta llegamos a ese 15 de mayo. Pero nada concluyó con ese primer beso, era el principio de esto tan bonito que hicimos oficial esa noche del 5 al 6 de diciembre.
Y aquí estamos justo un año después con la misma ilusión que el primer día, agrandando nuestra historia, esta que continuarás escribiendo tú.

Disfruta de estos 18 que hoy estrenas y ya sabes, PUEDES CON TODO.

Elena Martín Arenas, te quiero.

Firmado: Anónimo ;)



viernes, 19 de abril de 2013

No pueden hablar del amor si no te conocen, si no nos conocen.



Y es que nadie me puede hablar del amor si no te conoce, si no conoce la sensación de vértigo que acompaña a cada una de tus caricias, si no se les ha pasado por la cabeza la idea de fugarse a cualquier lugar contigo cada vez que apareces girando la esquina. No pueden hacerlo si nunca se han perdido en tus ojos para acabar encontrándose en el filo de tus labios, en esa jodida sonrisa. Porque nadie tiene razones suficientes para decirme lo que es querer a alguien si no saben lo que es echarte de menos simplemente por estar a más de dos centímetros de ti, si nunca han perdido el norte para acabar perdiendo la cordura en tus caderas.

No pueden hablar del amor si no saben lo que es dormir escuchándote respirar, si no conocen a qué sabes con un poco de nocilla, si no tienen ni puta idea de lo bonita que es tu boca cada vez que susurras un “te quiero”.
No pueden hablar del amor si no te conocen, si no nos conocen.

domingo, 14 de abril de 2013

Nosotros somos quien decidimos si queremos vivir o dejarnos morir.



A lo largo de nuestra vida tenemos que tomar demasiadas decisiones. Elegimos nuestros amigos y nuestros enemigos, por quién sufrir o por quién dar todo hasta no sentir. Elegimos seguir hacia delante, anclarnos en el pasado o equivocarnos de camino. Elegimos arriesgar, vivir condicionados a nuestras decisiones, no pensar o calcular el golpe con demasiada precisión. Elegimos elegir o dejar que elijan por nosotros. Yo a día de hoy puedo asegurar que elegí una segunda familia, mis amigos. Elegí querer y arriesgarlo todo aun sabiendo que tenía las de perder. Elegí enamorarme y olvidar, pero también recordar. Elegí mirar al frente cada día, al futuro, sin miedos y sin prisas. Elegí cagarla y no arrepentirme, salirme del camino y volver a él. Elegí decidir, aunque, admitámoslo, siempre lo hice a lo loco. Pero lo más importante es que elegí vivir, y no que viviesen por mí.

martes, 2 de abril de 2013

Siempre hemos sido mi jodida suerte y yo.



Mírame, sigo aquí, pero esta vez a años luz de ti y de nuestras apuestas de alto riesgo. Y es que lo que tenía jugarnos todo cada dos por tres, hasta lo que no teníamos, un futuro juntos, es que al final la suerte acaba cansándose de ti. Y lo perdiste todo campeón. Tú, que te creías el ganador nato de cualquiera de nuestras partidas, de nuestros juegos absurdos, de mis besos, y yo, que apostaba por todo menos por nosotros dos. Tú tan “te tengo en el bote” y yo tan “¿tú quién eres?”. Y nos pasó factura la suerte y resultó que la debíamos más de lo que teníamos. Y ahora yo la sigo pagando a plazos, se me acabaron las apuestas, pero veo que estoy pagando las dos partes porque tú no has dejado de arriesgar.
Pero acuérdate de lo que siempre te decía “Por muchas veces que arriesgues, la suerte está de mi lado, no del tuyo, campeón”.

martes, 26 de febrero de 2013

Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás.


Dicen que las mejores historias se crean en los peores momentos. Cuando has tocado fondo, cuando estás en plena oscuridad y ni si quiera hay un atisbo de luz. Porque no son las que se escriben con los dedos, sino las que cuentan en silencio cada una de las lágrimas que se derraman sobre el papel. Son esas que querrías gritar pero que acaban perdiéndose en la garganta, entre las cuerdas bocales que un día rasgaban un “te quiero”, porque sabes que si llegan a la boca acabarán jodiéndote la sonrisa. Las mejores historias son las que nos duelen a quemarropa, las que abren heridas, las que se quedan escondidas ahí, entre el corazón y los pulmones, dejándote sin respiración y con el corazón hecho trizas.